
¿Se puede tener una relación abierta con reglas monógamas?
Visto desde una mirada sexológica sin tabues.
Cada vez más parejas llegan a consulta con una idea que parece innovadora, pero en la práctica es confusa:
“Queremos una relación abierta… pero con reglas monógamas”.
Como sexólogo, lo veo seguido: el deseo de explorar nuevas experiencias, pero sin soltar los límites que históricamente definieron la monogamia.
Es decir: “Quiero probar lo nuevo, pero sin dejar la seguridad de lo conocido”.
Y aunque no es malo, sí es una incongruencia emocional y teórica que merece ser analizada.
¿Qué significa realmente abrir una relación?
Abrir una relación no solo implica permitir contactos sexuales o afectivos con otras personas.
Implica ampliar el repertorio emocional:
- enfrentar celos,
- revisar inseguridades,
- reforzar la confianza,
y hablar de temas que antes parecían “innecesarios o que se daban por sentado”.
Las relaciones abiertas funcionales parten de algo muy claro:
👉 la confianza está muy sólida y el vínculo emocional no depende del control, sino del acuerdo consciente.
Por eso, cuando una pareja quiere abrirse sin renunciar a reglas monógamas, se genera un choque entre lo que se quiere y lo que se teme.
Acuerdos en parejas monógamas: los que existen… pero casi nadie habla
La monogamia no funciona por ausencia de reglas; funciona porque las reglas están implícitas.
Lo que “se da por hecho”.
Acuerdos monógamos más comunes
- Exclusividad sexual
- Exclusividad afectiva
- Fidelidad emocional y digital
- Prioridad emocional hacia la pareja
- Límites con amistades o ex parejas
- Códigos sobre celos (“no debería molestarte”)
- Conceptos fijos de compromiso
Estos acuerdos sostienen la estructura monógama, pero rara vez se verbalizan se da por hecho que así debe de ser.
Y cuando no se hablan, se convierten en terreno fértil para malentendidos, inseguridades o infidelidades, en pocas palabras no tenemos las herramientas o habilidades para hablar de estos temas, igual no se generaliza pero en la mayoría de los casos es así.
¿Qué tanto se habla de estos acuerdos?
Muy poco o casí nunca.
En monogamia, la frase que más escucho es:
“Pues… pensé que era obvio”.
Lo “obvio” no siempre es compartido, lo ideal es no suponer ya que esto nos puede llevar a malos entendidos y estos en la mayoría de los casos son los culpables de las discusiones y de las peleas de pareja, es mejor preguntar y estar seguro de lo que significa o lo que quiere decir EXACTAMENTE el otro y que eso mismo es lo que se entiende por la otra parte de la pareja, recordemos que somos seres individuales y a pesar de tener mucho tiempo en la relación es imposible leer el pensamiento.
Acuerdos en relaciones NO monógamas: explícitos,revisables y negociados
A diferencia de las relaciones monógamas, las parejas no monógamas éticas son altamente conversadoras y a que me refiero con éticas, simplemente que son honestos entre ellos y con los vínculos que van generando por lo que al final todos saben de todos y no exite eso de que solo estoy con ella por los niños, o que dormimos en cama separadas.
Aquí no se puede asumir: hay que hablarlo todo.
Acuerdos típicos en relaciones no monógamas
- Tipo de apertura (sexual, afectiva, ambas, ocasional, permanente)
- Límites emocionales (qué cosas generan inseguridad)
- Reglas sobre encuentros (cuándo, cómo, con quién)
- Uso de protección y responsabilidad sexual (uso de condón y pruebas de ITS regularmente)
- Frecuencia de citas o encuentros (se podrá salir o estar con la misma persona «X» número de veces).
- Transparencia vs privacidad
- Gestión del tiempo y del equilibrio afectivo
- Posibilidad de veto o acuerdos temporales
¿Qué tanto se hablan estos acuerdos?
Muchísimo.
La no monogamia ética no sobrevive sin comunicación.
Las parejas aprenden a:
- nombrar emociones,
- anticipar conflictos,
- negociar,
- escuchar,
- revisar acuerdos periódicamente.
Curiosamente, esto ha generado un fenómeno interesante:
👉 Las parejas no monógamas suelen comunicarse mejor que muchas parejas monógamas.
No porque “sean mejores”, sino porque la estructura lo exige y han generado herramientas y habilidades que les permite hablar en el momento adecuado sin gritos, ni reclamos, siempre desde el yo siento y yo pienso evitando la suposición, buscado soluciones, evitar buscar culpables y con escucha activa.
¿Por qué es incongruente una relación abierta con reglas monógamas?
Porque la apertura requiere soltar —al menos un poco— la exclusividad sexual o emocional.
Y las reglas monógamas existen, precisamente, para preservarla y sentir que te pertenece.
Por eso, esta combinación se contradice en su base:
- “Quiero libertad, pero que nada cambie.”
- “Quiero apertura, pero sin enfrentar mis celos.”
- “Quiero explorar, pero sin modificar la dinámica tradicional.”
- “Quiero aflojar el control, pero con el mismo nivel de control.”
No es un error.
Es una transición emocional.
Pero no una estructura estable.
¿Se puede abrir la relación sin caer en esta contradicción?
Sí, pero con pasos claros:
- Hablar de expectativas reales, no de fantasías.
- Identificar los miedos individuales, no solo los deseos compartidos.
- Crear acuerdos propios, no copiados de otras parejas aunque habrá algúnos que les sea factible para ambos.
- Definir límites temporales, no absolutos.
- Revisar los acuerdos con frecuencia, no solo cuando hay conflictos.
- Reconocer que los celos son parte del proceso, no un error.
Las parejas que sobreviven a la apertura lo hacen porque evolucionan su manera de comunicarse.
Entonces… ¿Qué camino seguir?
La pregunta no es:
➡️ ¿Es mejor la monogamia o la no monogamia?
La pregunta real es:
➡️ ¿Qué estructura es congruente con lo que sentimos, deseamos y podemos manejar emocionalmente al día de hoy?
No hay un modelo superior o mejor.
Hay modelos congruentes y modelos contradictorios.
La clave está en:
- comunicar,
- negociar,
- respetar la individualidad,
y construir acuerdos hechos a la medida de cada individuo y de cada pareja que sea benefico para ambos.
Conclusión: más que abrir o cerrar, se trata de hablar
Las relaciones —abiertas, monógamas o híbridas— se sostienen en lo mismo:
comunicación honesta, acuerdos claros y responsabilidad emocional.
Abrir la relación puede ser una experiencia transformadora, pero solo cuando se hace desde la congruencia, no desde el impulso o la presión.
Y si algo puedo afirmar desde la experiencia clínica es:
👉 las parejas no se rompen por abrir la relación; se rompen por no hablar de lo que realmente necesitan, abrir la comunicación es el primer paso para una relación estable, feliz y plena. Recuerda ser honesto con lo que sientes, lo que quieres y cons tus espectativas respecto a la relación.





